Los metales, como casi todos los materiales, están sometido a un proceso de deterioro o desgaste, en su caso provocado por la oxidación, erosión, suciedad o el propio uso habitual.
Teniendo en cuenta que cada tipo de metal tiene sus propias características, también necesitaremos soluciones diferentes para tratarlos.
Por ello es necesario contar con productos específicos no sólo para atajar cada problema (óxido, perdida de brillo, protección...), sino para que sean efectivos en cada tipo de metal.